Por Inteligencia Emocional entendemos nuestra capacidad para interpretar y manejar adecuadamente tanto nuestras emociones como las emociones de las personas con las que interactuamos. Distintos estudios realizados concluyen que nuestra Inteligencia Racional determina sólo un 33% de nuestro éxito, mientras que nuestra Inteligencia Emocional lo hace en un 66%.
Cada vez es más aceptado que la capacidad de motivarse y perseverar pese a las dificultades y frustraciones, el administrar los impulsos, el ser capaces de regular el humor y mostrar empatía son factores esenciales para alcanzar el éxito y la felicidad en todos los ámbitos de la vida.
Fue Daniel Goleman quien popularizó el término a través de su libro "Inteligencia Emocional" publicado en 1995. Según Goleman, los principales componentes de la inteligencia emocional son:
* Autoconocimiento emocional (o conciencia de uno mismo): Se refiere al conocimiento de nuestras propias emociones y cómo nos afectan. En muy importante conocer el modo en el que nuestro estado de animo influye en nuestro comportamiento, cuales son nuestras virtuades y nuestros puntos débiles. Nos sorprenderíamos al saber cuan poco sabemos de nosotros mismos.
* Autocontrol emocional (o autorregulación) :El autocontrol nos permite no dejarnos llevar por los sentimientos del momento. Es saber reconocer qué es pasajero en una crisis y qué perdura. Es posible que nos enfademos con nuestra pareja, pero si nos dejásemos siempre llevar por el calor del momento estaríamos continuamente actuando irresponsablemente y luego pidiendo perdón por ello.
* Automotivación :Dirigir las emociones hacia un objetivo nos permite mantener la motivación y fijar nuestra atención en las metas en lugar de en los obstáculos. En esto es necesaria cierta dosis de optimismo e iniciativa, de forma que seamos emprendedores y actuemos de forma positiva ante los contratiempos.
* Reconocimiento de emociones ajenas (o empatía) :Las relaciones sociales se basan muchas veces en saber interpretar las señales que los demás emiten de forma inconsciente y que a menudo son no verbales. El reconocer las emociones ajenas, aquello que los demás sienten y que se puede expresar por la expresión de la cara, por un gesto, por una mala contestación, nos puede ayudar a establecer lazos más reales y duraderos con las personas de nuestro entorno. No en vano, el reconocer las emociones ajenas es el primer paso para entenderlas e identificarnos con ellas.
* Relaciones interpersonales (o habilidades sociales) :Cualquiera puede darse cuenta de que una buena relación con los demás es una de las cosas más importantes para nuestras vidas y para nuestro trabajo. Y no solo tratar a los que nos parecen simpáticos, a nuestros amigos, a nuestra familia, sino saber tratar también exitosamente con aquellos que están en una posición superior, con nuestros jefes, con nuestros enemigos...


